Los graniceros




El origen de los graniceros se remota a la época prehispánica, cuando formaban parte de la jerarquía sacerdotal y se les conocía como nahualli o tlaciuhqui.
Ya, Bernardino de Sahagún, habla de los teziuhtlazque, "casi estorbadores de granizo", y de la Serna, de los espantanublados o graniceros, ambos refiriéndose únicamente a su función como controladores del tiempo. Dentro de las cuarenta clases de magos del mundo náhuatl, López Austin incluye a los dominadores de los meteoros, y entre ellos menciona a "el que arroja los vientos y las nubes", cuyo nombre en lengua náhuatl no precisa; se refiere a éste no como un protector de la agricultura sino de la salud de los niños: "... ya que se atribuían algunas de sus enfermedades a los vientos y las nubes. El procedimiento era similar al del que ahuyentaba las nubes de granizo".

Los graniceros, son personas a las que les ha caído un rayo y no mueren. La cantidad de energía que los golpeó hace que en su interior se les abran unos puntos energéticos conocidos como chacras, los cuales les dan a estas personas el poder de comunicarse con los animales, flores y hasta con el volcán Popocatépetl.

Sin embargo, también existen quienes son predestinados a través de los sueños o por ser descendiente de un claclasqui (palabra náhuatl, que en algunas poblaciones nahuas de Morelos, se usa para nombrar a los graniceros).

Sinónimos: aurero, trabajador del tiempo, temporaleño (Edo. Méx.); espantanublados (Mor.); aguador, pedidor de agua, temporalista (Mor.); servidor del tiempo, tiempero (Mor. y Tlax.).
Sinónimos en lengua indígena: Tlamasque o quiapequi, el que hace la lluvia; teotlazqui, el que arroja el granizo, el que rechaza el granizo; ahuaquetes (Mor.), claclasqui, kiohtlaskeh, tezitlazcs y quiatlacs (Mor. y Tlax.).

Es claro que el término granicero y sus sinónimos aluden a su función como controlador de tempestades, granizadas y lluvias. Su distribución se restringe a comunidades de la sierra Nevada del Estado de México y zonas aledañas de Morelos, así como a la región nahua poblano-tlaxcalteca.

Son de gran importancia en la agricultura, cuya principal función consiste en controlar fenómenos meteorológicos. Se le reconocen, además, facultades de curandero y adivino.
Tienen la facultad de atajar el granizo, de curar a otras personas y alejar el mal tiempo de los campos de cultivo, poderes que tienen como base el ver e interpretar el oráculo de la luna. Manipular otros fenómenos, por ejemplo el arcoíris.
Se ha observado que recurren a la limpia como el principal procedimiento diagnóstico y curativo. Otros procedimientos de diagnóstico son llevados a cabo a través de revelaciones durante los sueños o estados alterados por ingesta de alucinógenos, o bien tomando el pulso. Los graniceros son ocasionalmente consultados para adivinar el futuro o reconstruir el pasado. Esta actividad se realiza en forma clandestina, ya que suelen ser acusados de hechiceros.

Son señalados y elegidos como intermediarios entre el reino del cielo o de Dios y los hombres, al ser "tocados por un rayo", directa o indirectamente.
En Morelos cuentan con un gran prestigio los rayados, que son aquellos que fueron tocados por un rayo femenino que los mata y un segundo rayo masculino que los resucita.
De menor prestigio son los cuarteados, quienes por la fuerza indirecta de un rayo quedan inconscientes e inician un viaje espiritual en donde los señores del temporal les indican que han sido elegidos para trabajar en sus dominios.
Otros se inician a través de sueños revelatorios o son elegidos por enfermedad; esto es, padecen alguna enfermedad que cede al tiempo en que ellos aceptan su misión como graniceros. Si no cumplen con el cargo que les fue entregado, están sujetos a sufrir desgracias, padecimientos, múltiples, descargas de rayos, al morir y llegar al reino de los cielos atender a los enfermos en forma de espíritu, o ser molestados de manera constante por los chaneques o duendes. 

Cualquiera que sea su iniciación, los marcados serán asistidos por otros graniceros quienes están organizados en agrupaciones o corporaciones, y culminarán su destino como graniceros en una ceremonia llamada presentación o coronación, o bien, en otra en la que se ingerirán psicotrópicos con el fin de inducir el sueño en el que reciben el "don".

Estos grupos viven y actúan en poblados aledaños a las elevaciones del Popocatépetl y el Iztaccíhuatl, muestran el deseo de conciliar la tradición mesoamericana y el culto católico. Por ejemplo:
El inicio del ceremonial para la petición de lluvia, se da a partir del primero de mayo, pero antes de ingresar a los distintos templos debe pedirse permiso en la Piedra del Conejo, un acto que no puede pasarse de largo. 

Si bien la bienvenida al nuevo ciclo agrícola lo marca el mes de mayo, sobre todo con la celebración del día de la Santa Cruz que coincide con la fiesta prehispánica Huey Tozoztli dedicada a Tláloc, mientras los sacerdotes católicos se limitan a celebrar una misa en su templo, los graniceros colocan cruces en las cimas de los cerros, en los manantiales y se pide la lluvia y buen tiempo a las deidades prehispánicas de la lluvia.

Dentro de sus sueños o alucinaciones,  Don Goyo; es la encarnación del espíritu del volcán Popocatépetl. A quienes se le ha presentado lo describen como un hombre indígena de cuerpo espigado, vestido de blanco y con pies descalzos, en los sueños él les pide que le den de comer y así lo hacen. Y al Iztaccíhuatl, la conocen como Doña Rosita y la celebran el día 30 de agosto (Día de Santa Rosa  de Lima).

Sus templos,  se hallan distribuidos en distintos abrigos rocosos, siendo el más importante en el Iztaccíhuatl, a 3 mil 200 metros sobre el nivel de mar, la Cueva de los brujos o Alcalican. Espacio ritual que se remonta a los tiempos prehispánicos. En ella se observa una gran cruz al pie de la cual se detectan múltiples ofrendas de cerámica, flores de papel y comida.

Alcalican es el más fuerte y junto con Coronilla, Amacuileca y la cueva del Señor de Sacromonte en donde se adoraba antiguamente a la diosa Chalchiuhtlicue, forman una cruz, son puntos de gran energía para pedir agua. 

Otra gran festividad relacionada con la agricultura se da a inicios de noviembre, en éste mes se cierra el temporal con los agradecimientos por una buena cosecha.

Esta actividad no es exclusiva de los hombres, ya que si la marcada es mujer, además de cubrir sus funciones de granicera, está comprometida a desempeñarse como partera o curandera.

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