El Sacromonte y sus deidades

  A la llegada de los españoles, se destruyeron los TEOCALLIS (Pirámides mesoamericana coronada por un templo); y AMOXCALLIS (Bibliotecas que daban testimonio del desarrollo cultural de la civilización náhuatl).
Y sobre ellos construyeron capillas y conventos. En Amecameca, la plaza principal está custodiada por el ex convento dominico que data del siglo XVI (actual parroquia de la Asunción) y mas arriba, en el cerro llamado del Sacromonte, están edificados, la iglesia y el convento que sirvieron de escuela evangelizadora para los indígenas.


En la antigüedad, Amecameca fue uno de los más simbólicos centros ceremoniales del universo indígena, particularmente relacionado con el culto a las montañas, la nieve, la lluvia y el agua.

Gracias a testimonios como los de Chimalpahin en sus Relaciones de Chalco Amaquemecan los primeros pueblos establecidos en esta región levantaron adoratorios en honor a Chalchiuhtlicue,  y a Tezcatlipoca.


Según una antiquísima leyenda, los habitantes del lugar eran Xochtecas, Olmecas, Quiyahuiztecas y Cocolcas, quienes, eran muy dados a la brujería, así como grandes encantadores y magos; podían tomar a voluntad el aspecto de cualquier animal (Nahuales) y tenían el poder de hacer llover (Graniceros).

Cuando Chichimecas, Totolimpanecas y Amaquemes, arribaron a esta región,  les hicieron frente, hasta destruirlos y los despojaron de sus tierras.
En la actualidad existen algunos descendientes de estos brujos llovedizos y se les conoce como Tlaucazquis o Tlaukiazkis.

Chalchiuhtlicue, (La de las faldas de jade) símbolo de lo sagrado, el agua, la naturaleza. La Diosa azteca guardiana de las aguas, fue una de las figuras femeninas más importantes vinculada al líquido.




Ella se manifiesta en las ondulaciones de las aguas. Fue responsable por la inundación que destruyó el cuarto mundo (estamos en el quinto mundo según los aztecas).
Es Diosa Madre de la serpiente, puede acabar con las inundaciones y tormentas que azoten un lugar. También es la encargada de limpiar y purificar los espacios, así como que crezcan las plantas.
 
La gente de Amaquemecan, al vivir cerca de las vertientes del Popocatepetl y a uno de los lados del Iztaccihuatl; crearon un adoratorio llamado Chalchiuhmomozco "altar de la diosa  Chalchiuhtlicue" ya que ahí era adorada y reverenciada el agua. Porque  quizá en éste sitio habia un ojo de agua o un manantial que emergía de la roca y los españoles en su afán de evangelizar sustituyeron el culto a la diosa prehispánica por el de la Virgen María.
Actualmente en el lugar, encontramos una imagen de la Virgen de Guadalupe empotrada en lo alto de un conjunto de rocas a la entrada de la gruta. 

Tezcatlipoca, Significa literalmente, el espejo negro que humea.

Tal vez haga referencia a la práctica de los brujos y sacerdotes antiguos, que usaban un espejo de obsidiana, por medio del cual veían las cosas que habrían suceder, las cosas ocultas, lo que ocurría a la distancia. Tezcatlipoca es uno de los cuatro dioses creadores dentro de la mitología mexica, daba y quitaba la riqueza; además era el protector de los esclavos. Dios patrono de guerreros y príncipes, dios del frío que representa el cielo nocturno. Es un dios providencial que tiene el don de estar presente en todas partes. Su atributo principal es el espejo que humea; su disfraz es el tigre y su emblema un cuchillo de obsidiana, que representa el viento negro. A la vez creador y a la vez destructor. Dios de la pureza y el pecado. Inventor del fuego.

Es posible que en una época remota, en la zona de la mixteca, existiera un poderoso brujo, llamado Espejo Humeante, y que a su desaparición, se le fueron añadiendo elementos de diversas creencias, asemejándose a un Jesús, Buda y otros personajes. La leyenda cuenta que este brujo cruzando un río, un cocodrilo le comió un pie, por eso se representa cojo. Más tarde, la leyenda convirtió este evento en un portento: Tezcatlipoca hinca el pie en la tierra (cipactli, el cocodrilo), sacrificándolo y de ahí nacerá el maíz.
Éste Dios es el que se veneraba en Amecameca, lo honraban con danzas y ceremonias de adoración del 23 de Abril al 12 de Mayo. La veneración más importante se hacía en las fiestas de Toxcatl que quiere de decir “cosa seca”, que eran precisamente los últimos días secos para dar paso a las lluvias, a esta deidad se le veneraba en la cueva que se encuentra en la cima del cerro (Sacromonte).

La figura de Tezcatlipoca no desapareció con la conquista. De la misma forma que otras divinidades tomaron aspectos cristianos para evitar la persecución, así Tezcatlipoca asumió otras formas: se convirtió en el Señor del Sacromonte. En el D.F., es conocido también como el Señor del veneno, con una leyenda curiosa. Un maloso intentó envenenar al cura, quien besaba todos los días a su cristo. Para lograr su propósito, colocó el veneno en su pie (recuerden el asunto del pie de Tezca). Entonces el cristo absorbe el veneno para que el cura no muera. Resultado, el cristo se vuelve negro. Esta será una manera fácil de encontrar a los Tezcatlipocas representados, como los cristos negros.


El Señor del Sacromonte:
Cuenta la leyenda que algunos arrieros, conduciendo una imagen a los pueblos del sur, quizá cerca de lo que hoy es el Estado Morelos, fueron sorprendidos por una tormenta, en lo que actualmente es Amecameca. Rápidamente  buscaron refugio y pasaron ahí toda la noche. A la mañana siguiente al querer reanudar su viaje se dieron cuenta que la carreta donde llevaban la caja con el Cristo, estaba extraviada. Después de una ardua búsqueda encontraron la carreta en una gruta en lo alto de un cerro cercano, y después de varios intentos por sacar a la mulas con la carga de aquel lugar, les resulto imposible y esto lo interpretaron como una señal del cielo que les mostraba la voluntad del Santo por quedarse ahí.
Esta historia ha llegado a nuestros días de boca en boca, quizá con algunas diferencias o muchas versiones. Lo cierto es que Fray Martín de Valencia conocía muy bien la tradición y el culto que se realizaba en el cerro de Amecameca en honor de Tezcatlipoca Negro, por ello nada tiene de extraño que colocara una imagen cristiana en la misma cueva. Esta imagen hecha de pasta de caña, con un peso aproximado de tres kilos, fue colocada en la cueva la IV década del siglo XVI. Esta imagen desde 1584 es objeto de una gran veneración de propios y extraños principalmente el miércoles de ceniza, esta celebración coincide con la antigua celebración de Tezcatlipoca. Se conjugan tanto las celebraciones religiosas como paganas. En estas últimas se refiere a los diferentes grupos de danzantes concheros que apegados a la milenaria tradición que dice que el cerro del Sacromonte es el sitio principal donde inicial anualmente el ciclo de acuerdo lunar.

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