Asalto con excesiva violencia, el 26 de febrero de 2012 en Nexcoalanco



Yo fui testigo de una terrible experiencia, al encontrarme con varios grupos de personas que fueron asaltados con excesiva violencia y sin ningún remordimiento, en el paraje de Nexcoalanco. Me afecto mucho ver sus rostros de impotencia, frustración, dolor y tristeza. Mirarlos con rastros golpes, ropa manchada de sangre y tierra, como si fueran sido revolcados como cualquier trapo en medio del lodo; ver sus múltiples heridas en la cabeza, cara, cuello o en las manos. Contemplarlos sin zapatos, porque no solo bastaba quitarles sus pertenencias, sino humillarlos hasta ese extremo.  Encontrar a gente de diferentes edades desde  niños muy  pequeños de 4 o 5 años hasta ancianos, todos victimas de la delincuencia  y la inseguridad.

Cerca de 60 personas entre niños, jóvenes adultos y ancianos,  fueron asaltadas por un grupo entre 15 a 20 hombres con armas de fuego,  algunos iban con machetes, todos encapuchados. Hicieron varios disparos al aire para doblegarlos. Después golpearon con saña a la mayoría de los hombres, a algunas mujeres que además fueron acosadas y hasta un niño de unos ocho años. A muchos les quitaron sus zapatos, otros fueron atados. Los acorralaron en una choza de madera que se encuentra en ese paraje que esta a poco menos de 3 horas de la caseta de vigilancia del parque eco turístico “Dos Aguas”.  El robo fue entre las 14:30 y 15 horas. El robo tardo aproximadamente 40 minutos, ya que no solo les robaron a los que ahí se encontraban, sino que los criminales esperaron a algunos grupos que iban bajando de zonas más altas rumbo a sus casas. Entre el grupo de asaltados se encontraban cerca de 10 niños que eran guiados por un adulto (más tarde me entere que eran alumnos de una escuela primaria que iban en compañía de su  profesor), varias familias en las que había niños muy pequeños y varios grupos de personas que practicaban el trekking y el excursionismo.

Yo venía de la laguna de Nahualac, alrededor de las 4 p.m., cuando llegando al mirador que se encuentra entre Trancas y Nexcoalanco, en medio de la lluvia y granizo, me encontré con una familia como de 10 integrantes, llevaban a dos niños pequeños cargados en sus hombros. Lo primero que observe fue a una mujer con su rostro y ropa sucias por el lodo, pensé que había resbalado y caído, pero después note que otro de sus compañeros no tenía zapatos, inmediatamente supe que fueron asaltados. Pregunté si se encontraban bien o si podía hacer algo por ellos. Me preguntaron sino me había topado con una joven, que por pánico había huido, y temían por ella. Les respondí que no. Y me comprometí a bajar lo más rápido posible para solicitar ayuda. Este grupo en medio de la lluvia y granizo no quisieron refugiarse en el mirador, como se los sugerí, mientras iba por ayuda, sino que pretendían subir a vaquerías, porque según ellos allá tenían gente conocida que los iban a apoyar. Al avanzar, sobre el camino me sobresalte al encontrar una mancha de sangre que sobresalía entre el granizo que se había acumulado sobre el sendero. Más abajo localicé a 4 jóvenes que andaban buscando a la muchacha desaparecida, claramente se observaba en sus rostros miedo  por su amiga y desesperación al temer que algo más grave le haya pasado. Para aliviar su pena les comente que si la hallaba la llevaría a la Caseta de “Dos Aguas”.

Al llegar a Nexcoalanco, me encontré con tres personas: Dos ancianos, hombre y mujer, que junto con una señora vendían quesadillas, tacos y refrescos en ese lugar. Al Señor también le golpearon, sin tener consideración por su edad o fragilidad de su cuerpo. Les robaron su camioneta. Ellos por su estado físico y por el shock de perder parte de su patrimonio, que les llevo años de trabajo. Se quedaron ahí esperando la ayuda de las autoridades correspondientes.

A medio camino, entre Nexcoalanco y el plan de la cuesta localice a otro grupo aproximadamente de 20 personas, también victimas del robo y la violencia, algunos no llevaban zapatos, muchos con heridas visibles en la nuca, en el rostro y manos. Ellos al verme aprisa, mojado, con lodo en mi pantalón y zapatos, acompañado por mis dos perros, que también estaban batidos en el lodo. Se preocuparon por mí y me interrogaron si yo me encontraba bien, sino fui victima de los mismos criminales. Esto me conmovió mucho, porque a pesar de se enorme tragedia y lo impresionante de la terrible experiencia conservaban su sentido de humanidad, al apoyarse entre ellos y brindándome su ayuda.

Al llegar al Plan de la Cuesta. Oro grupo de entre 8 y 10 excursionistas, que ya estaban siendo apoyados por un Señor que ahí vende comida y refrescos. Observe que uno tenía sangre alrededor del oído y otro con una herida muy amplia en la cara, como si hubieran arrastrado su cara contra suelo. Al ver a uno de mis perros, pensaron que fue el atacaron los criminales. Al notar que estaba bien, me informaron que los asaltantes disparan a un perro a la altura del cuello y que por el dolor y su instinto, aún vivo alcanzo a correr. Y me informaron que el profesor y sus alumnos de primaria ya habían bajado.

Al llegar al Caseta de “Dos Aguas”, eran las 5 de la tarde, dos horas después del asalto. Algunos excursionistas ya habían dado parte del robo. Yo me acerque a la caseta para actualizar algunos datos como la ubicación de los grupos que me encontré, su estado físico, comentarles sobre la persona desaparecida y sobre la familia que no quisieron bajar.

Lo que me sacudió enormemente, fue ver la total indiferencia y nula acción de la mayoría del personal del parque: a la persona que estaba en la caseta y que le di la información estaba recargándose con un brazo sobre la caseta, en actitud de total relajación e indiferencia. No anotaba los datos relevantes de lo que le esta informando. Ni se dirigía con alguien que pudiera resolver o tomar las medidas correspondientes. Solo se limito a decir en tono de burla e indiferencia: “ya avisamos, ahorita viene la policía”.

Inmediatamente después salió su responsable de rescate de media y alta montaña (lo reconocí, porque aparece en sus folletos promocionales del parque haciendo rappel, tirolesa, y promocionando sus cursos de escalada, rapel y rescate vertical), impecablemente uniformado con su pantalón con reflejantes, un arnés de rappel, con muchos mosquetones, con su casco; caminando con toda tranquilidad con las manos en sus bolsillos  con rumbo a un puesto de comida y dulces que ahí se encontraba.

Su paramédico parecía que estaba buscando un lugar donde esconderse, para no ser molestado

Nadie de los que mencione hizo nada por tratar de ayudar a los lesionados que todavía les faltaba como una hora para llegar a la caseta de cobro (que ya lucia un letrero anunciando el incremento en el costo a la entrada al parque, pero no decía nada sobre un seguro para los visitantes en caso de robo). Ni organizaban una brigada de búsqueda de la muchacha desaparecida, que llegaría horas más tarde por su propio pie. Daban la impresión de que estaban más preocupados porque no atrapen a los criminales que por las victimas.

Algunas personas, victimas del robo, que ya habían llegado, estaban de pie frente  a la caseta de cobro, como perros callejeros, sin recibir ninguna atención por parte de los responsables del bosque,

Cuando ya iba rumbo a mi casa, como a las 5:30, observe un par de patrullas municipales que ya se dirigían al parque, pero iban a baja velocidad como turistas admirando el paisaje.

Cerca de las 6:30 subieron 3 ambulancias de Cruz Roja de Amecameca, que se vieron obstaculizadas en su labor por el director de protección civil de Tlalmanalco, diciendo que exageraban en llevar tantas unidades, que eran unos alarmistas, que no era para tanto y que lo mejor era que se regresaran.

La policía Estatal subió a buscar a los delincuentes alrededor de las 7:00 p.m. apoyados por un helicóptero, quiero pensar, con la esperanza de que los ladrones se esperaran cerca del lugar del delito,  para que los localicen y se dejaran atrapar.

Al día siguiente apareció la noticia en un periódico local llamado “Amaqueme”, yo pensaba que la publicación era una de las pocas maneras de alzar la voz y denunciar,  en vez de ello, lejos de mostrar un artículo objetivo se dejo llevar por el amarillismo y la nota roja. Dejando lagunas trascendentales: ¿Por qué si el primer reporte del robo fue alrededor de  las 4:10 de la tarde?, la policía subió a buscar a los delincuentes 3 horas después, entendiendo que las delegaciones y subdelegaciones de la policía estatal están entre 15 y minutos de distancia. ¿Qué acciones tomaron los responsables del parque y porque dejaron de hacer muchas otras que la lógica nos dicta, como subir a auxiliar a los lesionados? ¿Por qué hay en la caseta un letrero notificando sobre el aumento del costo a la entrada al parque y no un anuncio sobre el peligro que hay por los múltiples asaltos y que me medidas se deben tomar en caso de ser victima de uno y de las responsabilidades que asume el parque?

NOTA FINAL:

Les pido que tomen sus precauciones si todavía quieren subir. Aunque lo más sensato es que no. Que como organizaciones que les guste el excursionismo exijan garantías para subir y bajar con bien. Y que comenten que a pesar de encontrar lugares muy hermosos en esta zona, es excesivamente peligroso.

Lo más curioso, es que a pesar de que ha habido tantos robos en la zona por varios años, no haya una sola denuncia ante el ministerio público. Si eres victima, denuncia, acude a derechos humanos y organismos que te apoyen y den seguimiento, sé que en muchos casos es mucha perdida de tiempo pero es mejor que quedarse con los brazos cruzados.

Una ocasión un grupo numeroso de scouts fue asaltado y al llegar al ministerio público, la gente, si se les puede llamar así, que dizque trabaja en ese lugar, que esta para auxiliarnos, les pedía las facturas de los objetos robados para comprobar si en realidad existían dichos artículos y eran de la propiedad de las victimas. Por razones obvias los asaltados desistieron en la denuncia, porque no llevaban dichos documentos (Como si uno supiera cuando nos van a asaltar y la documentos que tenemos que llevar, por si tenemos que presentar una demanda de este tipo ante las autoridades).


Comentarios

  1. Una excelente Nota, yo te conocí, cuando ibas bajando por Plan de la cuesta a pedir ayuda agradezco mucho tu publicación. Seguiremos buscando la manera de que tu y las demás personas que gustan de visitar este lugar no nos lo roben por que quiero mi hijo y mi familia vayamos con seguridad Muchas Gracias.
    Mi correo es marjeshua@hotmail.com

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  2. Aquel día un grupo de como 30 Guías Mayores de la Iglesia Adventista del Séptimo dia estaba de excursión por ese lugar, no sé cómo, pero con la mano de Dios salieron a salvo de ese terrible hecho. Estuvieron acampando no se exactamente en donde, pero al bajar aquel día encontraron al grupo de personas heridas, les brindaron la ayuda que necesitaron, los vendaron, a algunos les improvisaron zapatos con lo que la montaña proveyó y les ayudaron a bajar. Gracias a Dios que los guió hasta allí para brindar la ayuda que necesitaban. Seguiremos orando por la seguridad de allá pues es un lugar que a los JA nos gusta frecuentar.

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  3. Ya slio el reportaje del asalto les mando el link.http://tvolucion.esmas.com/noticieros/punto-de-partida/164950/miedo-montana

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